
a Francisco Umpiérrez Sánchez
Amigo, la Humanidad en ti se halla
como en cualquier hombre; mas te distingue
la conciencia de saberlo, que extingue
la maraña, el ídolo y la medalla.
No hay dolor que ya otros no hayan pasado;
ni pensamiento no antes concebido;
yo sentiré a tu lado el haber sido
millones de almas que se han entregado.
Tu clara palabra me acerca al alba
del saber común que se necesita,
esa construcción remota, infinita,
hecha por todos que a todos nos salva.
Con él, hago polvo el miedo de antaño.
Vuelvo a ser libre, peldaño a peldaño.
11 de julio de 2026
David Galán Parro