Del lodo, estas rimas

Apártate de mí, negra carroña,

no me vengas a ensuciar el camino;

no hables sobre cuál será mi destino

si bajo tu lengua escondes la roña.

Ahora ando ingobernable y salvaje

como una riada en estrecha quebrada;

soy el dueño de mi agua liberada;  

soy el caudal y el cauce en maridaje.

Viniste a mí creyéndote montaña,

creyéndote dique contra mi fuerza,

olvidando que las antiguas cimas

yacen bajo el pescador y su caña.

Nada queda ya que me arredre y tuerza.

Nada que impida del lodo, estas rimas.

David Galán Parro

5 de julio de 2026

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