El otro río

a Arnón López Marrero

No eres ya ese río del Griego Oscuro

que hallé en los versos de un poeta ciego;

no eres vano humo en mi espíritu lego,

ni huella sin pie, ni sombra al sol sin muro.

Vuelvo de sentir tus aguas heladas,

de caminar tu lecho claro o incierto;

te he visto en el remanso hacerte el muerto

y en los meandros, un fragor de espadas.

Los trillados artificios de mi arte

han profanado tu sencillo nombre;

anhelo ser al vivirte ya ese otro hombre

más real que te busque y pueda amarte.

Así ha de fluir al fin todo en mi entraña.

No quiero ser remedo, voz que engaña.

David Galán Parro

6 de agosto de 2026

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