Abre la puerta, mujer

Abre la puerta, mujer, y haz que nada

sea extraño a tu viaje. Escucha caras,

paladea el aire y observa las raras

lenguas: marida así el mundo, embargada.

Olvida tu nombre y los cuentos muertos

que te clavaron a la prisa o al tedio;

escapa de ese prefijado asedio

que es el hogar con sus lugares ciertos.

No fuiste concebida para planes

de otros, ni para darles cuenta de ello

¿Qué exigen entonces de ti en la espera

si eres carne, quemazón y destello?

Vuela, no te demoren sus desmanes;

vuela, que el sol te pertenece aunque hiera.

David Galán Parro

30 de agosto de 2026

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