
¿Qué me trajo a ti, vieja Poesía?
¿Acaso fue que a tu playa en hilera
arribaron los cuerpos en triste manera
del naufragio de esta vida mía?
¿Por qué ahora he de llorarlos sombrío?
¿Por qué se merecen el gesto vano
del que se hace eco en palabras mi mano
y que arranca a mi corazón el brío?
No haré de mirarlos una condena,
pues a nadie le importan ya bien muertos.
Mejor haré en soltar al mar la quilla
que varada dolorosa en la arena
reclama avistar los futuros puertos,
el mundo indómito y la maravilla.
David Galán Parro
27 de junio de 2026