
No temas por lo que pase.
No temas por tu destino.
Una única cosa espera
si vas hacia lo genuino.
Vendrán consejos solícitos
a salvarte de ti mismo,
pero sólo servirán
para acercarte al abismo.
A vivir se aprende errando,
y no por acierto ajeno,
que nadie te dé esa dicha
que al cabo se hace veneno.
Andando por senda propia,
duele saberse desnudo;
vendrán dolorosos golpes
sin celada, sin escudo.
Yo que abandoné los libros,
yo que alcancé mi promesa,
yo en el lecho, yo Quijano
fui la espada y la entereza.
David Galán Parro
15 de junio de 2026