
Miro el río de diversas caras,
presintiendo tras ellas las historias
que por únicas, discretas y sobrias
rehusan imitar otras preclaras.
Él lleva aguas en las que hallo el reflejo
para este nuevo rostro ahora mío,
pues sin duda es el verdadero río
que ha de ser de todos común espejo.
Ya mi historia quiere ser la de todos,
ya también se recoge recelosa;
no le importa si es reputada cosa
y sólo admite los humildes modos.
Me pierdo entre rostros de una corriente
que me hace mundano, que me vuelve gente.
David Galán Parro
10 de junio de 2026