El mundo que te sobreviviría

Confieso, amor, que estuve preparando 

minuciosamente la despedida.

Me obligaba para ello

a pensar en otras mujeres;

a escuchar en las conversaciones casuales otras historias;

a contemplar la pureza de los niños en la calle;

a abandonarme en el mar muy lejos de la orilla y de las multitudes;

y luego a reducirlo todo 

al número del día que avistaba la pérdida irremediable. 

Así quise fabricar el mundo que te sobreviviría,

con la precipitación de un dios primerizo que improvisa;

un mundo en el que ahogar sin piedad mi dolor postrero;

un mundo con el que sepultarte sin remisión.

Pero me equivoqué: nada de lo que llegó sirvió para aliviarme.

Ahora sólo tengo tardes pobladas de urgentes poemas.

David Galán Parro

12 de julio de 2026

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