
¡Que me salven los libros del desierto!
¡Que me colmen estas horas ociosas!
¡Que me traigan las imposibles cosas!
¡Que me hagan de la rutina, liberto!
Esos libros que esbozarán la idea
de ese otro que vendrá a buscarme en sueños;
ese otro, hijo de mis nobles empeños,
que me dará la gloria en la pelea.
No hay plática en estos insulsos días
más allá de la del cura y el barbero,
que no alargue mis viejas apatías
y que no despierte en mí el desespero.
Ya brillan las armas de mi prohombre.
Ya me rondan su figura y su nombre.
David Galán Parro
7 de junio de 2026
👌💯
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Gracias Antonio!
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