
No podría dejar esto que soy;
esto en lo que me veo prisionero;
esto que en palabras transmuta entero
el esquivo instante, la luz, el hoy.
Llegó a mí como huésped no deseado,
que me ocupa el lápiz, la hoja y la mesa.
«¿Por qué el disfraz?», dijo su voz aviesa
para no apartarse ya de mi lado.
Ahora que con él, triste, convivo,
he de reconocer que le guardo odio,
pues me descubre, define y sujeta
y se sabe mi férreo custodio.
Me quiere llaga y me reclama vivo,
él o yo o esto —da lo mismo—: el poeta.
David Galán Parro
23 de junio de 2026