La Hidra

Ya aquí la Hidra con sus nueve cabezas;

ya aquí por ellos al fin conjurada;

el veneno aquí de su atroz mirada,

aquí su odio, su infundio, sus vilezas.

Proclaman fuerte a su pobre criatura,

pues pobres razones la multiplican,

y por número fácil reivindican

que traiga la Hidra, orden y dictadura.

Se equivocan. Cifran mal nuestra fuerza.

Siempre haremos de la palabra fuego

para en sus cuellos sellar las heridas.

Que a la Hidra el dolor sin fin la retuerza,

que implore, que grite y en su último ruego

diga «¡muero y mueren mis nueve vidas!»

David Galán Parro

22 de abril de 2026

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