
No habrá sombra que dé refugio a ustedes.
No habrá clemencia ni oportunidades.
Serán barridos por nuestras verdades
como el lecho del mar, por crueles redes.
No volverá a vuestras cuatro paredes
el mundo tan preso de iniquidades;
no volverán las esclavas edades,
que nos decían: «vivirás si cedes»
Ya el mundo se alzó, se alzó en rebeldía,
ahíto de delirios decadentes,
de codicia vil, de perpetua orgía.
Y aquí al fin tendidos los libres puentes
resuena en nosotros, hombres futuros:
«¿A qué aún nuestros corazones duros?»
David Galán Parro
12 de mayo de 2026