
Cuando yo no esté, busca la alegría
en las proas no atracadas en puerto,
en los caminos que aún no hayan muerto,
en los instantes inmensos del día.
Cuando yo no esté, ya siempre confía
en la mirada azul del hombre cierto,
en la palabra en mitad del desierto,
en la urgencia hacia el otro que porfía.
Y así, amor, haz sin mí de esto tu estrella,
tu hondo horizonte apenas confesado,
tu íntimo viaje quizá incomprendido;
y no mires atrás buscando la huella,
pues poco hay en las arenas del pasado
y nada habrá en las aguas del olvido.
David Galán Parro
10 de mayo de 2026