Soneto II

Es hambre universal de ser amado

lo que me elige, me acecha y golpea;

es el hambre que siempre en mí desea

al esclavo amante nunca saciado.

Contra él no hay ningún hombre en el pasado

ninguno a la intemperie o en cueva o aldea,

ninguno en regio palacio que sea

alma esquiva de su poder alado.

Y al no ser más que ningún precedente

así yo habré de amarte, sin promesa

huera, ni artificio, ni don de gente

¡Qué convoquen los románticos esa

pretenciosa aspiración insolente

de la que reniego y nunca fui presa!

David Galán Parro

6 de junio de 2023

Deja un comentario