Juntos los dos, de forma única lo hemos creado y sin embargo no somos únicos, ni más veraces que otros por ello. Es lo imperfectamente nominado. Es la misma hazaña que ensayan millones que se buscan en el misterio compartido. Yo estoy contigo cuando no le concedes espacio al engreimiento de ciertas ideas románticas que nos quieren hacer creer exclusivos.
No obstante me empeño en aproximarme a lo que hemos creado, cercándolo, asediándolo con tercas palabras que perseveran en malabarismos estéticos ¡Qué inútil pretensión la mía! Es parirlas y ya las veo cómo confraternizan y se conjuran para petrificar esto que flota incomprensible, audaz y libre en el aire de cuchillos negros y flores tiernas que solo respiramos tú y yo, sus creadores.
Desde sus jaulas nos contemplan con terror aquellos que agotan sus mustias vidas anodinas.
Lo imperfectamente nominado rehuye estas indignas palabras que pronuncio para insuflarme valor. Ellas caen al vacío y dibujan un espejo deformado que se complace en devolverme una imagen falaz de mi pobre pericia amatoria ¡Cómo me engaño para ser merecedor de tu sangre y de tus horas!
Frente a ti me pavoneo y mis rancias plumas las miras con indulgencia porque de algún modo sabes que lo imperfectamente nominado siempre quedará a salvo de la pretenciosa literatura.
2 de febrero
David Galán Parro