El Cristo de la Buena Muerte y el Estado

Unas consideraciones previas:

El artículo 1. 1.  de la Constitución Española nos da una definición del Estado: «España se constituye en un Estado social y democrático de derecho que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político». Esta es la fórmula clave para definir al Estado español, y en ella no hay una definición ni calificación del Estado desde el punto de vista religioso.

Sin embargo, es evidente que un Estado democrático que propugna como valores supremos, entre otros, la libertad y la igualdad  por su propia naturaleza no es confesional, salvo que expresamente y haciendo uso precisamente de su soberanía quiera declararse Estado confesional. La laicidad del Estado es la consecuencia natural de lo que es un Estado moderno europeo.

Más. Según el artículo 16 de la Constitución, los sujetos de la libertad religiosa son el individuo y las comunidades (confesiones religiosas), no el Estado. Es decir, la función del Estado es la de garantizar esa libertad a los individuos y a las confesiones, sin ser él mismo sujeto de las opciones religiosas. El estado democrático, el verdadero Estado, no tiene necesidad de la religión para su perfección política.

El Estado suprime a su modo las distinciones de nacimiento, de clase, de educación, de profesión y de confesionalidad religiosa, de manera que cuando hace abstracción de ellas proclama a cada ciudadano del pueblo, igualmente partícipe de la soberanía popular. De ahí que con frecuencia se afirme que todos los ciudadanos somos iguales ante la Ley y ante el Estado. 

Es por ello que, el hombre tiene dos modos de existencia: como miembro de la sociedad civil y como ciudadano del Estado. Como miembro de la sociedad civil, se muestra en su realidad más inmediata, más particular y concreta en su vivir de cada día. Aquí, en el ser humano como miembro de la sociedad civil, es determinante las distinciones de nacimiento, de clase, de educación, de profesión y de confesionalidad religiosa porque lo determina como individuo real. Como ciudadano del Estado el ser humano es un ser genérico y universal, despojado de todas las determinaciones de su vida real e individual.

De aquí podemos deducir que el ser humano en tanto miembro de la sociedad civil es libre de profesar y participar en manifestaciones religiosas y sin entrar el Estado a valorar el objeto de sus creencias. Y entre estas manifestaciones se encuentran las procesiones de la Semana Santa.

Sin embargo, al ser humano como ciudadano del Estado, como representante del Estado no le asiste tal derecho, ya que el estado democrático, el verdadero Estado y sus instituciones, tiene la necesidad de mostrarse independiente de la religión para alcanzar su perfección política, siendo la institución militar uno de los tres pilares básicos de todo Estado.

Los hechos:

En virtud de las consideraciones previas realizadas, he de calificar, de forma rotunda y enérgica, como intolerable a los hechos que a continuación describo de forma sucinta y que todo el mundo pudo contemplar al ser emitidos, el jueves, 6 de abril, en directo e íntegramente por TVE.

  • A las 10:30 de la mañana del jueves, desembarca en el puerto de Málaga el buque “Contramaestre Casado A-01” de la Armada Española.
  • Más de doscientos legionarios pertenecientes al tercio Duque de Alba II, que viajaban en el mencionado buque, desembarcan a tierra.
  • Tras el desembarco y el desfile por el centro de la ciudad, se produce el traslado del Cristo de la Buena Muerte a hombros de los legionarios cantando El Novio de la Muerte.
  • Traslado final del Cristo por parte de los legionarios al interior de la cofradía de la Mena en la explanada de Santo Domingo ante la presencia de numerosas autoridades estatales y eclesiásticas.

No me valen excusas como que dicho acontecimiento está profundamente arraigado en la vida de la ciudad de Málaga. Hay tradiciones que por su contenido y su significación deben ser abolidas de inmediato, pese a quien pese.

Ramón Galán González

9 de abril de 2023

Amor clandestino

Nuestro amor es clandestino. Se amasa en las sombras que bordean la claridad indiscreta donde habitan ojos y bocas ajenas. Es celoso de su ámbito, porque sabe que no echa raíces allá donde se le pide cuentas. De momento no dará explicaciones.

Para que sea clandestino, libre en la penumbra, nosotros actuamos en consecuencia evitando las elementales señales: miradas, caricias, abrazos y besos, de manera que bajo la luz pública nos contemplan como los de antaño, como aquellos que se tropezaron y pasaron de largo: cordiales compañeros, recatados amigos.

¿Quién nos iba a decir que en esa condición clandestina de nuestro amor se iban a solapar los dos momentos de su desenvolvimiento: su ser en potencia y, este de ahora, su ser en acto? ¿Quién nos iba a decir que disfrazaríamos con el primero, al segundo? ¿Quién nos iba a decir que nos depararía dolor su abrupto trasiego entre la sed y la saciedad?

No obstante y como sabes, tanto es el amor que nos hicimos fuertes para sobrellevar la pantomima de vivir a la vez en esos dos tiempos que, como nube y lluvia, semilla y árbol, principio y fin, rehuyen su contradicción externa, su monstruoso incesto.

David Galán Parro

7 de abril de 2023

Respuesta a «Esclavizante complacencia»

Respuesta a Esclavizante complacencia

Acabo de ver una serie en Netflix cuyo título creo que es «Marinero en guerra». Al final concluye que las personas que han sufrido una situación límite, desgarradora, estresante y duradera necesitan un tiempo de adaptación para incorporarse de nuevo a la vida diaria y conseguir la estabilidad emocional; incluso, pueden quedar marcados para el resto de su vida. A esta categoría pertenecen también las personas que han padecido una relación de dominio durante largo tiempo. Por ejemplo, aquellas mujeres que han sufrido el maltrato machista o la relación de dominio que han padecido algunas personas en el ámbito de las sectas religiosas.

Así, el texto es el reflejo de una sumisión ya padecida pero cuyas consecuencias aún perduran y aún siguen manifestándose en el curso de las relaciones personales.

 Tiene, a mi modo de entender, cierto punto reaccionario. Pensar que el culpable es la persona dominada y no el dominador. Como en el caso de las mujeres maltratadas que llegan a pensar que son ellas las merecedoras del maltrato. El culpable es quien asedia, aprieta y ahoga. El máximo exponente de la sumisión es darle la vuelta a la relación en el sentido que la víctima se presenta como culpable. Y eso sucede cuando la sumisión deviene en complacencia.

A mi entender el texto también refleja la contradicción entre la libertad deseada que aporta la audacia y la tiranía del que ejerce la relación de dominio y que se manifiesta en la complacencia del dominado.

Remedio: Lucha, vida, alegría, fuerza, egoísmo, valentía, decisión, rebelión, resistencia, desobediencia, fortalecimiento del yo, independencia, libertad. Pero que sin ello suponga negar el amor de aquellos que te quieren, la ayuda que te ofrecen aquellos que defienden tu autoconstrucción libre y personal, y que la pérdida de ingenuidad no dé lugar a desconfiar de las personas que te rodean.

Y por encima de cualquier pregunta existencialista: vida, vida y más vida.

Ramón Galán González

6 de abril de 2023

Esclavizante complacencia

Estoy hastiado de los consejos ajenos, aquellos que no pido y que acepto falsamente por complacencia. 

«¿Por qué ellos tan solícitos en el auxilio?» me susurra la suspicacia.

Quiero creer que son ellos los que me asedian, me aprietan y me ahogan, pero es la complacencia quien dicta sumisión: en mi, este viejo equívoco de que es de la luna la luz de la luna. El miedo a no ser amado, a perder mis pocas amistades ciertas, a no contar entre y para las multitudes si reniego de esos consejos, colman el viejo vaso de esta esclavizante complacencia mía.

Ya empiezo a desdibujarme de nuevo, ya se me borra la voz, ya flaquea el yo quiero, ya se difumina el horizonte, ya se ciega el corazón: No me encuentro, me abandono, me pierdo.

Otra vez de vuelta las viejas preguntas: ¿Qué soy? ¿Qué quiero? ¿A dónde voy?

¡Sálvame de este miedo atroz a sentirme desnortado a la luz del día y a confesármelo en mitad de la noche…! 

¡Sálvame, Audacia…!

David Galán Parro

15 de marzo de 2023

El repudio

Cuando las horas se volvían un precipicio de soledad sin asidero posible; 

cuando la desesperanza devoraba las ruinas de las certezas destruidas;

cuando el amor que imponía condiciones y expectativas interesadas se desenmascaraba y mostraba sus más atroces facciones;

cuando el repudio a mi libre decisión era bilis tragada y escupida como ignominia a mi cara; 

cuando se disolvía la consistencia de tantas manos amigas que se decían  amigas;

cuando un antiguo coro de voces con sus lenguas venenosas se alzaba cobarde haciendo piña para no ser sospechoso de disidencia; 

cuando el futuro se me antojaba un paraje yermo que se extendía discontinuo hacia la oscuridad perpetua;

cuando todo yo era una boca que se comía a dentelladas a sí misma;

y cuando todo esto estaba y solo esto era todo…

Tú pusiste a tiempo tu fuerza y tu pensamiento, padre.

David Galán Parro

2 de abril de 2023

Amistad dispareja

Tú, amigo, mi entrañable amigo, traspuesta en ti la media centuria ¿Cómo decirte que el amor tiene razones tan hermosas que sólo las palabras mudas no ensucian? ¿Cómo decirte que te quiero desde esta barrera levantada por los caminos disparejos que hasta que aquí nos han traído? ¿Cómo podrás entender que cada pensamiento tuyo, cada sentimiento, lo hago mío, lo traigo, no como esqueje transplantado sino como simiente, a mi jardín particular y allí la riego y abono y dejo que florezca y eché formas multicolores que acaso te parezcan extrañas y no comprendas?

Tu inmenso corazón caliente semeja la violenta boca de un volcán: Escupe sus abrasadores materiales, lacera, destruye a su paso, pero para moldear y recomponer generosamente la orografía, para crear nuevos territorios, nuevas sendas por las que poder caminar si ese (me dices humildemente) es mi deseo.

Gracias, mi entrañable amigo, por ponerme delante con tu devastadora fuerza los infinitos caminos que se abren hacia las costas del azul inconmensurable, hacia el mar que falsos dioses morales me arrebataron. 

Yo, siempre seré para ti el leal marinero que viajará con tu nombre grabado en el pecho aunque me convierta a tus ojos en un inapreciable punto abstracto en el horizonte.

David Galán Parro

1 de abril de 2023

Cuestión de método: Lo poco es mucho

Hoy he vuelto a leer el párrafo con que inicia Edmund Husserl el capítulo primero de sus “Investigaciones Lógicas”. Recuerdo que este párrafo fue, en su día, objeto de estudio y trabajo por parte de Francisco Umpiérrez en el seno del CEKAM. Hoy quiero traerlo aquí. Trabajarlo de nuevo. Hacerme con las distintas categorías que están contenidas en apenas diez renglones. Establecer relaciones entre ellas. Hacer mío el contenido y expresarlo con mis palabras. Mi intención es resaltar el método de estudio empleado, así como las ideas contenidas en el texto y dirigidas a los artistas.

Dice Edmund Husserl:

Enséñanos la experiencia cotidiana que la maestría con que un artista maneja sus materiales y con el juicio decidido, y con frecuencia seguro, con que aprecia las obras de su arte, sólo por excepción se basan en un conocimiento teorético de sus leyes que prescriben el curso de las actividades prácticas su dirección y orden y determinan a la vez los criterios valorativos con arreglo a los cuales debe apreciarse la perfección o imperfección de la obra realizada. El artista profesional no es por lo regular el que puede dar justa cuenta de los principios de su arte. El artista no crea según principio, ni valora según principios. Al crear, sigue el movimiento interior de sus facultades armónicamente cultivadas, y al juzgar, sigue su tacto y sentimiento artístico, finamente desarrollado.”

Comienzo leyendo el texto varias veces. De esta manera, consigo tener una primera aproximación a la totalidad del contenido. A continuación procedo a trocear el texto y darle otra expresión sintáctica. A modo de ejemplo:

Dice Edmund Husserl: “Enséñanos la experiencia cotidiana que la maestría con que un artista maneja sus materiales y con el juicio decidido, y con frecuencia seguro, con que aprecia las obras de su arte,…”

Transformo y obtengo una nueva forma: La experiencia cotidiana nos enseña que el artista maneja con maestría sus materiales y aprecia con juicio decidido y seguro sus obras de arte.

A continuación, entresaco y escribo todas las categorías o expresiones que llaman mi atención: 

Experiencia cotidiana. Manejar materiales. Apreciar obras. Juicio decidido y seguro. Principios y conocimiento teorético de las leyes. Actividades prácticas. Dirección y orden de las actividades. Criterios valorativos. Crear y valorar. Movimiento interior de las facultades. Tacto y sentimiento artístico.

Finalmente, establezco relaciones entre estas categorías con el fin de concluir y obtener resultados de mi trabajo:

  • La experiencia cotidiana, lo que vemos, lo que percibimos en nuestra experiencia sensible diaria, es una fuente de conocimiento.
  • De un lado, tenemos el conocimiento teorético. De otro lado, las actividades prácticas
  • Lo teorético se ocupa del conocimiento de las leyes, dirección y orden que prescriben una actividad, así como de los criterios valorativos del resultado. Sin embargo, no dirige la acción ni la actividad práctica del artista. Los artistas no crean ni valoran según principios proporcionados por el conocimiento teorético.
  • Formando parte de las potencias espirituales del hombre se encuentra el movimiento interior de sus facultades, pero especifica que, en el caso de los artistas estas facultades deben estar armónicamente cultivadas. Estas facultades las pone el artista en acción cuando crea su obra. La puesta en práctica de esta facultad se manifiesta en la maestría con que el artista maneja sus materiales.
  • Formando parte de las potencias espirituales del hombre se encuentra el tacto y el sentimiento artístico, pero específica que, en el caso de los artistas deben estar finamente desarrollados. Su puesta en práctica se manifiesta en el juicio decidido y seguro cuando aprecia o valora su obra.

Desde el punto de vista del método de trabajo o estudio puedo concluir que lo poco es mucho, en el sentido que he invertido mi tiempo de trabajo en apenas diez líneas y he obtenido un gran rendimiento.

Ramón Galán González.

Marzo de 2023.

En otras latitudes

¡Adiós, mis viejos amigos! ¡Lejos de ustedes al fin!

¡Cuánta pureza ahora en estas nuevas latitudes, en este viento que entra en mis pulmones y va sanando la sangre corrompida que aún fluye por mis venas! 

En mi precipitada huída improvisé esta endeble embarcación con la que me aventuro a un mar que se me antoja enfurecido. Pese a ello no tengo miedo. 

De ustedes, islas remotas ya exploradas, me alejo para siempre. Contemplo cómo mengua la cerrada y tenebrosa geografía de sus parajes recortándose en el confín y rememoro la pesadilla de los terrenos pedregosos lastimando mis pies; las ciénagas succionando mis pasos; los pútridos manantiales en los que mi sed se saciaba; los frutos venenosos de los árboles perseverando en mi enfermedad.

Gracias por la errada moral dadivosa con la que me obsequiaron: De ella aprendí que todo lo que me negaba entonces sirve hoy para mi afirmación.

¡Adiós, mis viejos amigos! ¡Lejos de ustedes al fin!

David Galán Parro

19 de marzo de 2023

Háblame, tú

Tú, hombre o mujer, donde quiera que te encuentres, arrojado a las sombras del infortunio…

Háblame, dame luz con tu sangre derramada, con tus pulmones, corazón y estómago exhaustos, con tu boca desdentada, con tu mano pedigüeña tendida al borde del abismo, con tu piel quemada que atravesó desiertos y alambradas, desde el espejo convexo de la botella que te deforma y te traga, desde tu cojera y paso lento, desde tu cuerpo lacerado y aplastado por la vida, desde los hijos que mataste y no te perdonaron, desde los rincones de una cárcel en la que se amontona la torturada carne humana que ha vomitado este casa domesticada por enloquecidas leyes, desde las simas del infierno que repudia lo más puro de tu naturaleza primigenia,…

Háblame, no quiero pensar, no hay teorías sobre esto, y pocos son los libros abnegados, me engañaron, sólo puras cosas vacías, sólo nubes que la más leve brisa cambiante dispersa y destroza, y que me hicieron creer que con ellas adivinaba formas definitivas para una falsa tranquilidad. ¡Oh esta horrible quietud que anticipa la noche interminable! ¡Oh quietud, regreso de las cosas extintas que no quiero que regresen!

Háblame, con tu voz sabia de experiencia que nunca caminó por renglones vanos de libros muertos.

Háblame, sólo eso me podrá salvar de este dolor insoportable que transpira a través de mis carnes; y llévame hacia el tuyo, al vórtice de tu pesadilla, quiero despreciar y arrancar el mío, vieja pústula, costra reseca de heridas fútiles.

Por favor, háblame, tú, amigo, amiga, hermano, hermana, te necesito, no me abandones aquí en este desierto ensordecedor, porque sólo tú puedes sacarme de esta oscura comodidad, de esta rancia vida llena de previsiones, de planes hechos para regocijo y satisfacción de otros, 

Háblame, porque sin tu mano no podré llegar a la puerta celeste de la gloria que me espera…

18 de marzo de 2023

David Galán Parro