El momento insospechado

El tiempo solo pasa para cumplir el momento en el que habitan las formas elementales de palabra, beso y caricia. Hacia él viajo y en él estas formas se amalgaman para definir la otra, inefable, íntima, secreta y anhelada, que las contiene.

En ese punto de tiempo fulminante me esperas corpórea; en ese ínfimo punto perdido que la vastedad de los ciclos eternos de planetas y estrellas aplasta.

En el lapso de tiempo que a él me lleva, todo me agrede: la luz del cielo insulta mis ojos que te buscan haciendo inequívoca tu ausencia; los sonidos mundanos demoran el remanso de tu voz; el aire preñado de cuchillos profana mis pulmones; una suerte de fiebre trepida por mi pecho ansiando tus manos; y mis músculos se crispan extenuados reproduciendo una y otra vez sus rancias enseñanzas adquiridas…

Es la molienda de mi cuerpo vívido traspasado por ti, suspendido en el atroz intervalo que te precede y anuncia.

¿No andará pidiendo mi cuerpo con ese estado rebasar la última frontera irreversible para encontrarse con tu pura forma infinita?

¿No será ese el momento perfecto e insospechado hacia el que viajo?

29 de enero de 2023

David Galán Parro

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