La justicia de los enterrados
1 —¡Maldito desgraciado! —¡Cállate! —¿Cómo te presentas así, a estas horas de la noche, borracho y con esa cara? No te importa siquiera que pueda verte la niña, desgraciado,… —¡Cállate ya, maldita gorda! —No voy a callar. Ve al baño, lávate la sangre y sal de esta casa… —¡De mi casa! No te olvides, de […]