Si la piedra no sabe que es piedra
ni el árbol, árbol
ni la hormiga, hormiga
¿por qué le tocó al hombre saberse hombre?
Como individuos ese saber es realidad en estrechos límites;
como especie, posibilidad nunca totalmente realizada,
un horizonte, una promesa, un anhelo, una llama,… inextinguibles.
¡Infinitas manos, músculos y cerebros
aplicados a cubrir ese camino infinito!
¡Ah, el misterio de la naturaleza
transformada por y para sí misma,
buscando eternamente su plena conciencia,
buscando ser sujeto y objeto ya uno en forma real!
Por eso, no te confundas, individuo,
creyéndote decisivo:
tanto no has puesto.
Eres una partícula de polvo
de la voluntad colectiva y poderosa de la especie
en aquella búsqueda.
Y por eso, no cometas el error,
de sentirte Dios,
—esa idea pronto superada—
pues nada de lo que alcances
será para la especie
el Todo.
David Galán Parro
7 de marzo de 2026