El castillo de arena de la playa,
el molinillo de papel que gira,
la muñeca que la ternura mira,
el globo leve al que se pincha y estalla;
cosas que dibujan ese otro mundo
en que la infancia dichosa se hospeda,
y donde lo útil en suspenso queda,
para hacer raíz al sentir profundo.
No volverá ese tiempo a estar contigo.
No salvará su milagro tus días.
Has hecho de lo útil un sacro amigo
y has perdido las tiernas alegrías.
Ya sólo te queda la prisa eterna,
la ceguera y la sombría caverna.
David Galán Parro
19 de febrero de 2026