
Somos un árbol,
un viejo árbol,
que hunde sus raíces en la Libertad y la Belleza,
de aquel pueblo que absorbiendo lo precedente,
se hizo espiritualmente a sí mismo,
y que luego mirándolas dijo: ¡Patria!
Hoy, le cantan los millones de hombres y mujeres que nos han dado
las colosales construcciones que desafían y someten tierra, agua y aire,
las precisas conexiones que sortean muros y distancias,
los artefactos lanzados al vacío cósmico atisbando lo insondable,
las máquinas creadas, ahora autónomamente creadoras,
la incipiente conciencia de la materia que no alcanza la vida,
las invenciones para reír y llorar que son nuestro bello espejo,
el pensar sobre todo esto y el pensar replegado sobre sí, siempre interminables…
¿Qué es nuestro mundo
sino un profuso árbol
enraizado y germinado
sobre aquella antigua patria?
David Galán Parro
13 de agosto de 2025