
Si pudiera estar en el centro mismo de tu pesar,
arrojar lejos de ti tanta incertidumbre,
hacerte un inexpugnable cerco de trampas que ahuyente tus miedos,
aliviarte toda herida o cerrarte cicatrices,
proveerte de una intacta esperanza eterna.
Si pudiera darte estas cosas en los días inciertos
—y aún en los que nadie puede certificar si serán—;
incluso sin hallarlas en mí,
incluso sin hallarlas por ninguna parte…
Si pudiera…
Yo conocería por entero
la mitad de esa dicha que da sentido
a los fragmentos de mundo que me reunieron al nacer
y a los otros, de los que hago acopio para vivir contigo.
David Galán Parro
10 de agosto de 2025