Una distinción de Soto Ivars sobre la izquierda independentista vasca

Soto Ivars, escritor y columnista español, en su video de Youtube, Conocer lo que fue ETA para saber lo que es Bildu, dice en el minuto 16:56, lo siguiente: «En Bildu han acabado abertzales que estuvieron por la paz por una razón ética, y abertzales que estuvieron por la guerra y luego estuvieron por la paz por una razón práctica y yo te diría que en el Espíritu de Bildu predomina los que dijeron que hay que dejar de matar porque ya no nos sirve…»

Soto Ivars cae en una distinción que de nada sirve para la paz conquistada en el País Vasco a día de hoy. Inventa el concepto «Espíritu de Bildu», y desde él cataloga la moralidad de multitud de dirigentes de la izquierda independentista vasca, reduciéndolos a dos tipos: los que aceptaron el abandono de la violencia por razones éticas y los que la aceptaron por razones prácticas. Lo que hubo en la conciencia de esos dirigentes bajo el punto de vista moral no interesaba para la resolución del terrorismo. La moral es un asunto interno de cada cual, no así la ética. En ese sentido que un individuo piense que hay que dejar de matar por razones éticas o prácticas no cambia en nada las cosas para alcanzar objetivamente la paz. Para el caso que nos ocupa, lo que está o estuvo en el terreno ideal, no cuenta para la resolución de algo que se encuentra en el mundo real. Pongo este ejemplo: hay personas en España que piensan que a los inmigrantes que vienen a España de manera ilegal a trabajar hay que deportarlos y otras, que no hay que deportarlos por ser ilegales. Aquí lo importante no es lo que piensen estos dos grupos, sino lo que objetivamente se consiga, esto es, no deportar a nadie por ser inmigrante ilegal, dado que el derecho de ser acogido es un derecho inalienable por razones humanitarias para cualquier persona inmigrante. No sirve para nada hacer distinciones sobre la subjetividad en torno a este asunto, solo y cuando estas subjetividad no traspase el doloroso mundo objetivo y se caiga en la injusticia o la barbarie. Por eso, a mi modo de ver, Soto Ivars se equivoca haciendo catalogaciones que perjudican el trabajo de los nuevos dirigentes de la izquierda vasca independentista, que en este caso sí se enfrentan al problema de cerca y de modo real, y no como él, de lejos y de modo teórico.

Lo único que consigue Ivars es el error de siempre: ponerse del lado de aquellos que airean interesadamente, una y otra vez, el daño y el dolor ajeno sufrido por una lacra pasada que como todo pasado no se puede cambiar.

David Galán Parro

18 de julio de 2025

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