
Amor, cuando el odio venga a por ti,
corre,
porque conseguirá definitivamente
hacerte suyo si te alcanza
y nuestro viaje íntimo
se habrá cerrado para siempre.
Ese día volverán los ejércitos
de trabajadores del mundo,
con sus manos ya fatigadas,
desarrapados y hambrientos
para morir en la devastación por la que fueron paridos
pero quedando también acá otra
en los corazones de un mundo ya envenenado.
Ese día será el fin.
Por eso, amor, corre;
corre por delante de ese odio,
ahora hordas
mañana multitudes,
y en el mañana, la nada celebrando la nada.
¿Por qué no ha de ser posible, amor,
si el vergel es un estallido
de exultante y hermosa diferencia?
Corre, amor, de mi mano
pérdida, trémula, pero viva,
y atravesemos juntos el puente
al encuentro de la justicia
que hoy nos jugamos.
David Galán Parro
18 de julio de 2025