Cada vez menos esclavo

Cada vez menos esclavo 

de la antigua voz de mi interior

porque nunca encontré en ella 

las respuestas necesarias,

a mi dignidad,

a mi libertad.

El consejo místico de alguno,

querrá sanarme aislándome en una montaña,

desconectado de la lucha diaria del mundo

para encontrarme conmigo mismo.

Lo digo alto y claro:

Yo no acepto soluciones fáciles.

y soy poderosamente incierto.

Antaño, una moralidad de caverna

que otros a los que me entregué me dieron

gobernaba mis actos y me aprisionaba.

No sabía yo entonces que dicha moralidad

no era más que la proyección idealizada

de gentes que rehuyeron la vida

que la despreciaron en su diversidad y movimiento constante.

Yo me encontraré al fin

en las calles populosas,

en los viajes en los que me sienta extraño

en la enfermedad y en su visión renovada,

en la producción del hombre globalizado,

en los libros de libres voces,

en las nuevas tecnologías vinculantes al mundo,

y quizás en un hijo.

Me hablaré al fin

no con mi antigua voz interior 

llena de soberbia y moral prestada,

voz anquilosada y putrefacta,

ni con una voz propia llena de gris soledad

y de razones que no alcanzan a comprender

el movimiento de la vida diversa

sino con la voz del hombre todo,

con la voz de los miles 

que los miles sin saberlo me concedieron,

con la voz libre y liberadora 

que no es patrimonio de nadie

pero que a todos nos pertenece.

David Galán Parro

14 de mayo de 2025

Nota: El poema está basado en el trabajo Mundo interior y mundo exterior del filósofo Francisco Umpiérrez Sánchez.

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