En las ramas de un árbol

En el patio de nuestro colegio

hay un árbol grande y frondoso

que a los profesores que nos vigilan da sombra. 

Bajo sus ramas se ponen los profesores

y tanto se pierden hablando entre ellos

que a veces olvidan 

que estamos nosotros

jugando como locas cabrillas.

El árbol está en silencio

con su tronco rugoso como la piel de un señor viejo,

con sus ramas ansiosas de cielo,

con sus verdes hojas siempre brillantes y alegres

igual a nosotros que jugamos.

A veces, algún compañero manda 

con una potente patada 

una pelota hacia sus ramas

y la pelota, atrapada queda 

en la umbría de su fronda.

¡Qué difícil se hace cogerla después!

Parece que no quisiera el árbol, devolvérnosla;

parece que nos dijera: «yo también tengo derecho a jugar con ella, niño»

Pero hay algo que le gusta más al árbol tener

y que a nadie se lo ha quitado: 

los nidos y pájaros que sus hojas esconden y protegen.

David Galán Parro

11 de mayo de 2025

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