Ballenas

Muy seguro de lo que dice, dice mi profesor

—cree saber mucho, el pobre—:

«Las ballenas viven en el agua.

Quien esto no responda, 

el examen de ciencias suspenderá»

Y yo me digo:

«Si las ballenas en el agua viven 

entonces en el examen pondré

todo lo que sobre el tema sé

y sé: 

que viven en el mar 

y también

en los ríos, en los lagos y los charcos;

en la nube voladora

y en la lluvia que la deshace;

en la nieve de las cumbres

y sobre la que se desliza el arriesgado esquiador,

en el vaso de agua que bebo por la mañana;

en la lágrima que lloro si no tengo amigos;

en los cubitos de hielo del refresco que me gusta;

en un duro iceberg de la Antártida, hogar de pingüinos;

en el agua que hay en los cráteres y polos de la Luna

o algo más lejos, la que descubrirán los astronautas en Europa, satélite de Júpiter.

Desde que me aprendí eso que dice el profesor 

el mundo se ha vuelto más interesante:

el mundo se ha llenado de rebeldes y fantásticas ballenas.

David Galán Parro

11 de mayo de 2025

Deja un comentario