
¿Por qué esperas de mí que te dé aquello
que dar no puedo por naturaleza?
¿Pedirás a la lluvia otra belleza
que no sea su efímero destello?
¿Por qué condenas a la libre nube
a ser polvo, piedra, hierro o camino?
¿Por qué imponer un exacto destino,
al cielo y agua que baja, rueda y sube?
Quizá de mí, tu voluntad requiera
esto que ha perdido y siente lejano:
ser nube, lluvia, helada cumbre y río,
mar calmo y de nuevo, humedad viajera.
Perseguirá tu corazón en vano,
lo que volvió tu mente intacto frío.
David Galán Parro
29 de enero de 2025