
Entre dos que se pretenden amantes
o amigos, se halla una región vedada,
una promesa que por bien usada,
de lo que entregan, los vuelve garantes.
Aguarda así allí, en penumbra discreta,
lo que ha de ser, si es mesura la urgencia,
más no, lo que convierte la exigencia:
libre amor por atadura secreta.
Parece se desdice el sentimiento
si de tal modo piensa cada parte;
parece endeble por ello el intento
de hacer de los mutuos afectos, arte.
Habita esa íntima tierra baldía,
cuando de mí la precises un día.
David Galán Parro
26 de enero de 2025