Los que escribieron la historia sin empuñar la pluma

Escribieron la historia sin empuñar la pluma.

Fueron apenas sin ser para ellos, 

y por ello, somos,

tú y yo, aquí y ahora, amándonos.

Sobre los cuerpos ateridos,

sobre el sudor y la sangre derramada,

sobre los músculos y nervios agotados,

sobre la tierra así vivificada,

nosotros, flores de estiércol.

Nacerán millones de niños durante millones de años

—no era vana la promesa que por sucumbir nos hacían—:

manos y cerebros poderosos, 

infinitos, infatigables, inquebrantables,

-la materia del futuro-

alumbraron con dolor y entrega,

apenas -insisto- sin ser para ellos.

No hay un solo día

que no me sienta hijo de esos hombres 

que, sin saberlo, proyectaron la humanidad hacia adelante

con sus despedidas ordinarias o extraordinarias.

No hay un solo día, 

que no sienta suyas estas palabras mías 

cargadas de razón y que a otros me unen,

que no sienta suyas, estas cosas cotidianas 

que veo, toco, combino y recreo.

Por eso, 

mi amor palpitante que te necesita suyo,

mis torpes besos que te buscan,

mis palabras queriendo ser leales a sí y luego, a ambos,

son en su existencia sencilla

el rastro no escrito

de los que escribieron la historia sin empuñar la pluma.

David Galán Parro

12 de enero de 2025

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