Así lo entiendo yo (1)

Una de las cosas que voy a proponerme entregar a mis alumnos —y lo haré a partir de ahora con todas mis fuerzas— es enseñarles a saber hacer amigos.

Saber hacer amigos es uno de los fundamentos de una vida feliz. Les diré que no es fácil, «porque para hacer un amigo debes contar con el otro; el otro debe estar preparado casi casi igual que tú —les diré—. Algunas de las personas de las que intentarás ser amigo no sabrán hacerlo igual que tú, porque en la vida nadie les enseñó» O al revés: «Aprende del amigo cuando te enseñe a su manera este noble arte»

Aún no sé cómo articular conceptualmente este conocimiento pero algo sé: el que hace amigos se vuelve fuerte, más completo, porque fortalece el lado humano más genuino: el lado social. Y como no hay nada dentro de la conciencia del hombre que no provenga de fuera, eso haré: enriquecer a mis alumnos con lo mas valioso que proviene de fuera de la conciencia que es educar en la interacción social. Y voy a quebrar, a destruir el individualismo y la soberbia de mis alumnos, que no su individualidad.

Pero para eso, no debo distraerme yo: ¿Soy yo un hombre que pone en primer plano el lado social en su vida? ¿Soy un buen amigo para otros? ¿Soy capaz de crear, mantener y profundizar relaciones personales? ¿Soy capaz en esas relaciones de no extraviarme o no extraviar a otro en su camino?

Nada puedo entregar que no tenga.

David Galán Parro

26 de diciembre de 2024

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