
Mía no es esta voz que a ti te alcanza
ni es este arte que le atribuyes, suyo;
no hay pábulo a mi vanidad y huyo
del que me endiose por desesperanza.
Voz entre voces de una sola voz
soy y me place amigo el anonimato
alguno me juzgará timorato,
artista ligero, cobarde atroz.
No entono palabra reveladora:
apenas mi vida dio para ello;
no me pidas lo que en mí se demora:
un vano saber de blanco cabello.
Saberme tantos otros es mi espera;
saberme tu voz… ¡tu voz verdadera!
David Galán Parro
26 de septiembre de 2024