Soneto VI

Mía no es esta voz que a ti te alcanza

ni es este arte que le atribuyes, suyo;

no hay pábulo a mi vanidad y huyo

del que me endiose por desesperanza.

Voz entre voces de una sola voz

soy y me place amigo el anonimato

alguno me juzgará timorato,

artista ligero, cobarde atroz.

No entono palabra reveladora:

apenas mi vida dio para ello;

no me pidas lo que en mí se demora:

un vano saber de blanco cabello.

Saberme tantos otros es mi espera;

saberme tu voz… ¡tu voz verdadera!

David Galán Parro

26 de septiembre de 2024

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