La lluvia sedienta

Es mi manera de amarte la que a veces todo lo arrasa. La lluvia no siempre alimentó los campos. 

Tal vez deba volverme llovizna para hacer germinar las simientes o escampar o ser más unánime sobre las vastas regiones de tu alma.

¿Para qué esta prisa mía? ¿Qué urgencias arrecian mis aguas sobre ti?

El campo reverdecido fue antaño un páramo paciente y más atrás, un candoroso mar que no sospechaba su muda. El páramo siempre media en este ciclo de origen remoto.

«Cada momento espera su momento»

Lo sé, amor mío, pero yo no decido mi naturaleza; soy como la lluvia suspendida sedienta de tierras fértiles.

4 de enero de 2023

David Galán Parro

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