El elefante y el río

Un elefante que caminaba por la selva pisó sin querer un hormiguero. Como consecuencia de su pisada murieron aplastadas  muchas hormigas y el hormiguero, endeble para él, quedó totalmente destruido. Entonces el elefante al ver a las hormigas supervivientes quejarse les dijo:

—¿Qué culpa tengo yo de ser grande y fuerte y ustedes tan diminutas y débiles? Esto les hace inapreciables e insignificantes para mí. Lo grande y fuerte destruye inevitablemente lo pequeño y débil cuando éste se encuentra en su camino.

Y se fue, dejando a las hormigas llorando y sin hogar.

Días después el elefante y su cría iban por un puente que cruzaba un río. Había llovido intensamente de manera que el caudal se precipitaba con fuerza en su cauce. De repente los pilares, que resistían las embestidas del aluvión, cedieron y el elefante y su cría cayeron al agua. El padre no pudo agarrar a su hijo a tiempo y vio con terrible dolor cómo desaparecía la pobre criatura arrastrada corriente abajo.

  Lo que pasó fue noticia en toda la selva. Las hormigas, que ya habían reconstruido su hogar, cuando vieron al elefante triste y abatido le dijeron:

—Mucho sentimos la muerte de tu hijo, elefante, y en absoluto deseábamos que tal desgracia te aconteciera: Un hijo es lo más querido para un padre. Es ley de vida. Pero debes aprender algo de lo que te sucedió: Según tu manera de pensar, la muerte de nuestras compañeras y la destrucción de nuestro hogar era cosa inevitable dada tu grandeza y fuerza frente a nosotras, seres insignificantes para ti. Igual podríamos ahora decir de tu desgracia: el río por su grandeza y fuerza no pudo evitar la muerte de tu hijo. Sin embargo, el río no puede evitarlo de ninguna manera pues carece de voluntad alguna, no así tú que la tienes. No fueron tu fuerza y grandeza las que nos perjudicaron sino tu descuido, tu falta de voluntad a la hora de poner atención allí por dónde pisas. A diferencia del río, como ser con voluntad y consciente que eres tienes responsabilidad en la consecuencia de tus actos.

El elefante aceptó las razones de las hormigas y pidió perdón. 

Tener una fuerza mayor que los demás nos obliga a ser especialmente cuidadosos con el prójimo más débil.

David Galán Parro

19 de diciembre de 2023

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