Hacia mi centro

Hay personas que se sienten fortalecidas instaladas en su creencia y en sus hábitos. Sienten que si algo los cuestiona pierden su unidad y su identidad. Disgregarse les aterroriza: no quieren recoger trozos de si mismos en una etapa de la vida en la que consideran que ya no hay tiempo para recomponerse. Pocos son los que asumen sin vergüenza ni temor esta ingrata tarea expuestos a la vista y a la opinión ajena. 

Yo no. 

Yo he arrojado por la borda mis más preciados conocimientos y en base a este acto finalmente aprendí que yo estoy por encima del producto de mi saber. Antaño una obra artística por mí creada marcaba un hito y era tan alto lo que creía haber alcanzado con ella que el peso o importancia que yo le atribuía a la obra me aplastaba no ya artísticamente sino personalmente. Yo me juzgaba y me medía por mi obra y en consecuencia me aceptaba insustancial o accidental frente a ella. Mi creación me negaba. Esta era la concepción que emanaba del código moral al que me vi sometido por parte de mis mas íntimos allegados de entonces. 

Ahora me sobrepongo a mi mismo: no compito conmigo ni con nadie. 

No me catalogo como decadente: ese etiqueta moral con la que me degradaba y me degradaron. Eso se acabó. 

No tengo preocupaciones de estómago lleno, preocupaciones de  personas que tienen tiempo y energía para buscar la trascendencia. Eso también se acabó. 

Ahora busco alcanzar mi voz, estar lo más cerca posible de mi centro. De mi centro moral que me negaron, de mi centro artístico.  Lo más cerca de él para acompañarme a mi mismo, para no dejarlo y dejarme solo, para sentirme sin respuestas definitivas y a la vez sin miedos, para no estar maniatado a otros centros ajenos, prestados o invasores.

El objetivo final será estar lo más cerca posible de ese centro en el momento en que me llegue la muerte y que ese centro sea todavía para entonces cambiante, humilde, tolerante y realista y también, arraigado al mayor número de voces que lo precedieron, que lo educaron y que le han dado la palabra y el corazón.

David Galán Parro

4 de diciembre de 2023

4 comentarios en “Hacia mi centro

    • Muchas gracias Marcos, por tus palabras. Sé que eres luchador y entregado y que tratas como yo de guardarte también de los peligros de la entrega por el otro. Camina así con salud interior que las personas te acompañarán igual si te necesitan. Yo soy uno de esas personas. Un abrazo fuerte!

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