Una ardilla y un conejo tenían de amigo a un búho. A la ardilla le gustaba escuchar los consejos del búho al que consideraba una ave con mucha sabiduría. No así pensaba el conejo.
El búho solía decir: «No existen los problemas en la vida. Todo depende de cómo percibas y pienses las cosas»
Un día la ardilla huía de un zorro y quiso esconderse en la madriguera del conejo.
—Amigo, déjame entrar que me comen.
A lo cual el conejo respondió:
—No hace falta que entres. Haz caso a tu amigo el búho. El zorro no te va a comer. Tal problema no existe. Es tu miedo el que habla por ti cuando ves los colmillos del zorro tan cerca. No te pasará nada.
Y la ardilla se quedó tranquila con aquellas palabras.
Entonces vino el zorro y se la comió.
No la palabra sino la práctica impone finalmente la verdad.
David Galán Parro
4 de diciembre de 2023