Borges escritor nos descubre en su Episodio del enemigo que el enemigo, ese anciano que repechando el ingrato camino del cerro con su bastón, casi báculo, hacia la casa donde se encuentra Borges narrador, y luego débilmente tocando en su puerta para inspirar más compasión que miedo en él, es simplemente un sueño de éste.
El enemigo viene a cumplir su acto de justicia: matar a Borges narrador. Pero el acto no se cumplirá porque Borges despertará a tiempo para conjurarlo al final del relato
¿Qué postulado encierra este sorpresivo final al que Borges escritor se adhiere y defiende como cierto? Que toda realidad es sueño y como tal, no existe fuera de la conciencia humana una cosa llamada materia. El acto de justicia para hacerse efectivo requiere de esta realidad material. También todo hecho destructor y luctuoso que acontezca en el mundo. Pero Borges abstrae de ellos su materialidad y esto se me antoja una operación macabra e interesada.
Nunca me veré junto a ti, mi querido Borges, defendiendo tu injusta certeza…
¿Pueden despertar, como en tu relato, los millones de seres humanos para salvarse del horror de las bombas que los desintegran o del hambre que les cercena o atrofia la vida?
¿O será que no quisiste despertar a esta atroz realidad que cuestionaba ésta tu reaccionaria creencia?
David galán Parro
3 de diciembre de 2023