El pez y los gatos

Encima de la mesa de un salón había una pecera redonda con un pez dentro. Dos gatos domésticos que jugaban por allí la empujaron sin querer y la pecera cayó al suelo y se rompió. Al ver lo que habían hecho, los gatos huyeron y fueron a esconderse a la casita de madera que tenían en el jardín. Fue la hija menor de la familia quien encontró al pequeño pez a punto de morir asfixiado. Entonces lo cogió delicadamente y lo metió en una bolsa de plástico llena de agua para salvarlo.

Al día siguiente el pez vio a los dos gatos y les dijo:

—-Ustedes son los responsables de lo que pasó. Poco me faltó para morir y encima me hicieron perder mi casa.

—No fue tan grave lo que ocurrió, pez. Al final saliste vivo y la pecera que perdiste no es más espaciosa que la bolsa en la que te encuentras metido. Bien te sirve como casa ahora. No seas tan quejica —le replicaron ellos.

A los pocos días llegó el invierno y una granizada golpeó con fuerza la casita de los gatos hasta destruirla. Los dueños no tuvieron más remedio entonces que meterlos en una caja de cartón y llevarlos a la cocina junto a la bolsa donde nadaba el pez. Los gatos lloraban tristes. Entonces aquel les dijo:

—No se quejen que casa, como yo, al menos tienen.

No juzgues poco importantes los sentimientos ajenos. Todos sufrimos casi por las mismas cosas.

David Galán Parro

27 de noviembre de 2023

Deja un comentario