Ley de vida

Es ley de vida, te dicen. Será así, pero el vacío que te queda no se puede describir. No fuiste una madre perfecta. Tus limitaciones y miedos te lo impidieron. Nunca me ayudaste con los deberes y me sobreprotegiste tanto que no pude aprender cosas que aprendían otros niños como montar en bici o nadar. Así y todo me hiciste, sin saberlo, una persona autónoma, que debía buscarse la vida siempre y caminar sola. Me enseñaste a ser libre, nunca recibí un reproche ni un juicio, solo consejos. Soy lo que soy gracias a ti. Tenaz, cabezota, ingenua, organizada, luchadora, maniática, responsable… Todo eso eras tú y soy yo. Nunca te dije te quiero, pero te lo demostré siendo una buena hija, que nunca te dio un problema y que no podía enfadarse contigo. Gracias por cuidar siempre de mí y después de mi hija, con la que te quedabas siendo solo un bebé de meses para que yo pudiera ir a trabajar o para estudiar o ir los sábados a hacer los exámenes de magisterio. Gracias por no fallarme y por no faltarme nunca de nada a pesar de que a ti no te sobraba. Gracias por estar en los buenos y malos momentos.

Echo de menos nuestra llamada diaria y contarnos tonterías como lo que ha pasado en Sálvame o Supervivientes. Hoy te hubiera contado que Bertín Osborne va a ser padre con 70 años, a lo que tú me habrías dicho: “¿Pero ese viejo todavía funciona?”, como si te estuviera escuchando 😄; que me acaban de dar por fin un destino cerca de casa después de varios años en el sur, cosa que te inquietaba por si me pasaba algo en la carretera; o que Eva va a presentarse a la reina infantil de las fiestas… Seguro que te pondrías muy contenta…

Te seguiré contando cosas.

Que la tierra te sea leve, mamá. Yo te esperaré hasta el fin.

Ania Bolaños Orihuela

Deja un comentario