Dos instantes

Temblor y dehiscencia de la carne

hacia nuestra lluvia secreta

que no escampa. 

Tú, a horcajadas de mis ojos

siento el éxtasis de un niño 

que contempla entre pilastras 

el milagro de la bóveda suspendida sobre él. 

La visión me devuelve a un punto ínfimo 

donde sueño y vigilia se confunden, 

donde el tiempo ahuyenta la memoria o la esperanza.

En ese presente puro

al que me arrastra la sed de tí

presiento el instante postrero 

que se preserva esperando su turno

mientras este otro, ensayo y némesis de él, 

auspicia, una y otra vez, 

carne dentro de carne,

la vida.

David Galán Parro

14 de octubre de 2023

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