La enfermera salió y ambas hermanas quedaron solas. La penumbra anegaba la sala. Había sido un día intenso en la planta de oncología y Margaret estaba cansada. Demasiadas visitas, demasiadas conversaciones fútiles, demasiada normalidad evasora. A Vicky le pareció por eso sepulcral y a la vez aliviador el silencio que se hizo. Contemplaba desde la butaca allegada a la cama de la hermana las vetas de fuego que rasgaban el cielo sobre la ciudad. «Es ya el crepúsculo» pensó «la noche llegará pronto y será larga».
Entonces la voz apagada y trémula de la enferma preguntó:
—¿Habrá vida después de la muerte, hermana?
Vicky, sobrecogida, contuvo el llanto: Margaret siempre se había declarado firmemente materialista.
………..
Cool jazz flotando en la penumbra rota por el neón de los focos inquietos del garito. Letargo en las miradas sensuales que se buscan.
Un camarero deposita dos copas con líquido ambarino sobre una mesa vintage alargada. En un lado de ella, en un mullido sillón desvencijado se arrellana el cuerpo espigado y fibroso de un hombre maduro. Sus gafas de pasta se vuelven ostentosas en su rostro afilado. Su chaqueta informal, sus pantalones ajustados y su barba descuidada quieren restarle años a los años. Autosuficiencia intelectual.
Frente a él, los ojos de una joven fulguran extasiados: ansía su discurso sublime, revelador, profundo.
—Betty, tu trabajo sobre La inmortalidad del alma en Platón es insuperable —dice él con voz arrulladora y tras un breve sorbido con la pajita añade—. No he tenido en mis manos algo parecido en todos mis años de docente en la universidad.
La alumna sonríe complacida y triunfante. Yergue sutilmente los hombros y la levedad de los pechos se insinúa bajo la camisa desabotonada. Deja que el fino cuello asome para él cuando retira y pinza sus negros mechones ondulados hacia la nuca.
Entonces sobre la mesa la pantalla del móvil del profesor se ilumina anunciando una llamada entrante. Clara pone y un corazón al lado. Tranquilamente voltea el aparato y lo ciega. Ella intuye…
—La cuestión es: ¿Habrá vida después de la muerte, Betty? —dice mansamente, sin apuro.
Y la pregunta sin respuesta dará para toda la noche con la alumna.
4 de agosto de 2023
David Galán Parro