Sobre psicópatas

Ella le relata la historia: 

«La hermana de una amiga mía ha muerto de cáncer. Esta amiga carga además con dos hijos discapacitados postrados en sillas de rueda. Enfermedades raras y degenerativas que los inmovilizan y los estragan. Esta circunstancia añadirá a la historia más dolor.

La hermana de mi amiga convivió con un hombre que se desvivía por ella en los meses postreros. Era su principal apoyo. Su amor sagrado. No se casó con él y no pudo darle hijos. Ahora moribunda en la planta de terminales se siente en deuda con él ¿Cómo pagarle su coraje y entrega? Sabe que el casamiento será el cierre del círculo, el símbolo de su unión plena con él, además de que facilitará su última voluntad: el traspaso de todas sus propiedades a él. Se precipita la boda. Es un momento emotivo. Su ejemplo de fidelidad es incontestable a ojos de todos y eso merece.

Pero la muerte de ella devela otra realidad muy distinta: detrás de la apariencia de lealtad amorosa de él hay una amante. Una amante oculta tras el llanto escenificado al borde del lecho de muerte. Una escena dura, hiriente, monstruosa. Casi un año antes del fallecimiento ya se veía con la otra.

Al menos algo alivia la infamia: la hermana de su amiga se ha ido en paz creyendo en la lealtad de su acompañante. No ha sufrido más allá de la carne y del dolor espiritual que acarrea morir conscientemente. A partir de ese descubrimiento se inicia la pelea legal por recuperar las propiedades testadas que el viudo se niega a devolver. Será una lucha larga; tal vez infructuosa.»

El chat se inicia.

Él: Hoy recordé la historia que me contaste un día del hombre aquel que se casó con la hermana de tu amiga.

Ella: Pura maldad ese hombre.

Él: Creo que es más objetivo catalogarlo como psicópata.

Ella: Sí, es más específico. Malo, es más general.

Él: Lo primero es una apreciación moral que no es útil y en ese sentido es pobre para descubrir la verdad. Lo segundo es nominar un concepto con el que explicar el comportamiento de alguien que puede llegar a altos niveles de daño ajeno. Y lo que hay que aprender es a descubrir a estas personas para mantenerlas lo más alejadas posible de la vida de uno.

Ella: Sí, pero no es fácil descubrirlas. 

Él: Porque son hábiles y lo son para sobrevivir como psicópatas. Todo lo que existe y tiene vida en este mundo lucha por su permanencia. Los psicópatas no son una excepción a esto.

Ella: Cuando mi amiga me contó la historia, tuve de golpe, la impresión de que me hablaba de otra persona.

Él: Sí y parece que hay dos personas: una que encarna el comportamiento aparente y otro, el esencial. Y que entre ellos hay diferencias grandes. Y no es que el esencial sea el verdadero y el aparente, falso. Lo verdadero es la unión de ambos comportamientos, su interrelación y la necesidad de su interrelación. El comportamiento aparente está al servicio del comportamiento esencial, lo mantiene, es su base.

Ella: Sí. Yo intento siempre ante comportamientos inadecuados entender el fondo, lo que lleva a una persona a hacer eso.

Él: Eso solo tiene explicación si admitimos lo siguiente: de la misma manera que existe la persona empática es decir aquella persona que puede sentir y padecer muy bien el dolor ajeno sin vivir directamente la experiencia dolorosa, existe su contrario, la persona sin empatía que puede actuar totalmente liberada de sentido de responsabilidad moral porque no puede sentir y padecer muy bien el dolor ajeno. En ese sentido puede actuar muy fríamente, de forma muy racional, y tiene la ventaja de que al no sentir ni padecer puede centrarse sólo en hacer daño.

Ella: Correcto.

Él: Y otra cosa: no toda persona sin empatía es psicópata. El psicópata es la persona sin empatía que hace daño ajeno.

Ella: Digamos que es una cualidad del psicópata pero no todos los no empáticos son psicópatas.

Él: Sí. Por eso lo de tu amiga solo puede entenderse si admitimos que existe este prototipo de personas. Y es un dolor muy grande tener la mala suerte de cruzarse en vida con gente así. Pero puede pasar como el que se encuentra en mitad de una catástrofe o peligro natural, o en mitad de una guerra, o de una hambruna, o una enfermedad…

Ella: Ya

Él: Un psicópata es un tipo de ser humano desolador y triste porque no tiene sentimientos y si los tiene acontecen en una realidad moral que no atiende al daño que provoca. Produce miedo aceptar que los psicópatas son la expresión más extrema del vacío emocional y en ese sentido es puro horror interior. Son forma sin contenido.

Ella: ¡Lo que es la mente humana!

Él: En un futuro lejano en el que la humanidad haya alcanzado un grado de desarrollo material y por ello también, una conciencia superior, un psicopático no será juzgado moralmente. Una vez detectado de forma anticipada será tratado e incorporado.

Ella: Claro.

Él: Yo espero que así sea el futuro en relación a este tipo de ser humano.

Ella: La gente relaciona psicópatas con asesinos en serie. El cine, especialmente el cine americano ha hecho general esta visión.

Él: Claro, pero hoy en lo que contaste ves algo tan extremo que sin provocar muerte sabes que es el mismo fondo que el del asesino psicópata. Porque la gran mayoría de asesinos no son psicópatas. Es duro reconocerlo: en la diversidad de personalidades humanas esta el empático y el no empatico. Y dentro de los no empáticos: el psicópata y él no psicópata

Ella: Claro.

Él: Luego hay que evitar que produzcan o extiendan su daño y resarcir el ya hecho como si enfrentáramos el peligro de un incendio. Hay que ver el mundo en su contradicción: Hay células no cancerígenas y cancerígenas. Ambas son naturales porque surgen en la naturaleza. El psicópata es la célula cancerígena. Es naturaleza. 

Ella: Buen símil.

Él: Lo uso para quitar el manto moral que lo único que provoca es añadir al dolor de las víctimas, casi imposible de evitar, algo posible de evitar: el sentimiento general de odio y de repudio hacia una parte de la diversa naturaleza humana. Y pese a esto… ¡ojo! Que nadie pida que se les exima de responsabilidad y de castigo.

3 de agosto de 2023

David Galán Parro

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