Variaciones literarias sobre un mismo contenido 1

Texto original:

«Tus palabras, maestro, son tan claras que las nubes se han apartado y ahora puedo ver el cielo.»

Guanzhong

Variaciones:

«Tus enérgicas y animadas palabras, sabio maestro, están tan cargadas de luz y significados, son tan abrasadoras, que las ingentes y oscuras nubes se han apartado de mi excitada mente y ahora puedo ver el límpido e inmenso cielo azul.»

Francisco Umpiérrez Sánchez

«Tan claras son tus palabras maestro que las nubes se apartan de mi y me dejan ver el cielo.»

«Maestro, se apartan las nubes de mi cuando llegan tus claras palabras. Ahora puedo ver el cielo»

«Vienen tus palabras a mi encuentro, maestro, llenas de luz y significado y con invisibles manos alejan de mi mente las oscuras nubes que me niegan la diáfana visión del cielo desnudo.»

«Palabras tuyas, maestro, hechas de luz y significado, hacia mí acuden para despejar mi entendimiento de negras nubes y regalarme a los ojos, la inmensidad del cielo azul.»

«Maestro, solo en tu boca habitan las sabias palabras que me liberan de esta prisión oscura en que se ha convertido mi mente y que me llevan al hermoso prado donde un cielo abierto, sin nubes, me espera desnudo.»

«¡Oh maestro! Aquí, el cielo azul deshabitado de nubes, cayendo a plomo sobre mis ojos y traído a ellos por tus sabias palabras, caras a mis oídos y a mi sed de luz y significado.»

David Galán Parro

«Maestro, háblame con tus aladas palabras para que las oscuras nubes que todo lo cubre huyan arrastradas por tu sabiduría y pueda ver el cielo en su máximo esplendor.»


«Tan sabias son tus palabras, maestro, que ante mis ojos, ahora, se alza el cielo en toda su grandeza sin que nube alguna empañe su azul existencia.»


«Vierte sobre mis ojos, ¡Oh juicioso maestro!, la claridad de tus palabras, disipa mis dudas que como nubes caen sobre mi entendimiento y muéstrame la verdad que contemplo en el cielo diáfano que tanto anhelo.»


«¡Vivo sin ver! Sólidas y plomizas nubes clausuran mi mirada. ¡Acude a mí, maestro con tus diáfanas palabras. Limpia y descubre mis ojos que el inmenso cielo me está esperando.»


«Con claras palabras habló el juicioso maestro, y las aborregadas nubes que todo lo cubrían fueron arrastradas por un viento impetuoso hasta los últimos confines, quedando el cielo en sí mismo, presente, desnudo y expuesto a mi extasiada mirada.»

Ramón Galán González

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