Y si mañana me despertara y no fuera cierto y no tuviera tu sonrisa ni tus manos para llenarme de calma y no me bastaran palabras amigas de consuelo y no me salvaran los sabios libros que atesoro y no me quedara sino solo un imparable deseo de ti, un vano goteo de caras hueras, una quebrada voz caótica.
¿A dónde iría yo entonces?
¿Qué mares y tierras remotas habría de recorrer para inventar la nueva vida?
¿Qué amistades aliviarían mis desaforadas horas de angustia?
¿Qué tareas buscarían mi mano y mi mente con las que rehuir el vacío?
¿Qué sombra me cobijaría de ese sol atroz que sería tu ausencia?
¿Qué sueños profundos me refugiarían de tu recuerdo?
¿Qué lluvia invocaría para apagar mi sed?
Y si mañana me despertara y tras tu pérdida no hubiera mañana sino solo asideros inciertos; guijarros desprendidos que me precipitan al abismo de ese vasto universo indiferenciado que implosiona de pura nada…
¿A dónde iría yo entonces?
David Galán Parro
11 de enero de 2023