Mi voz…irá contigo
Su voz ira conmigo…la voz del amigo, las palabras de quien parece hermano, la voz del sentimiento, del corazón…la voz de la amistad.
Entre líneas, este sentimiento, la amistad, está en nuestro lenguaje cotidiano, en nuestro corazón…desde la niñez.
Ha cambiado de caras, ha cambiado de intensidad, pero nos ha acompañado siempre.
Nunca he sentido mayor pesar por nadie sino el día que una persona me dijo sin ningún sentimiento de dolor «que no tenía amigos«.
No comprendo como se pueda vivir sin ellos.
Damos, recibimos, nos acompañan, son sinceros, respetan, son elegidos, con la libertad y el bienestar que da la elección de un sentimiento cercano, humano, y vital.
La amistad ha cambiado de exigencias…siendo niños, nos pedía risas, juegos, complicidad y se las dábamos, sin exigir nada más.
Con la madurez, no exigimos, aceptamos al otro, precisamente porque en esa aceptación, está la magia de la amistad. En ese “estoy ahí” radica la belleza de este sentimiento.
A través de los años, los amigos han ido y venido, nos han enriquecido, y acompañado y siempre nos queda la esperanza de que se haya llevado un poquito nuestro, en sus vidas.
A veces, al pasar del tiempo, alguien te repite textualmente una frase que un día le dijiste, y ni siquiera recuerdas haberla dicho, pero la reconoces por el tintineo que deja en tus oídos.
Ese simple: » tu voz irá conmigo» ha hecho que mis palabras, o las suyas hayan quedado en la memoria, para acompañarnos y hacernos sentir unidos, cercanos, con cada uno de nuestros amigos, cuando evocamos su imagen, su voz, sus palabras.
Nunca he concebido la vida sin amistad… sin que nos acompañen en trechos del camino, en silencio, a gritos, con risas, con dolor, con presencia o sin ella.
El aprendizaje de amar a cada amigo es duro y simple a la vez, porque cada uno es diferente, cada uno da y pide de una forma distinta, pero cada uno también, nos da gramos de felicidad de una forma diferente.
Sin egoísmo, sin exigencias, sin razones ocultas, ellos están ahí.
Es un sentimiento dulce, tenue, vivo, la amistad.
Su voz….ha ido siempre conmigo como mi mayor tesoro.
Rosa Romero
24 de diciembre de 2022