Los otros dos

Es extraño: nosotros a la luz del día y ellos reencontrándose al caer la noche.

Son ellos, los otros dos, los que se descubren desnudos a través de palabras escritas que la distancia impone. 

Son ellos, te digo, los que se deslizan furtivos y, traspuestas las tediosas horas, sobrevuelan el plácido sueño de las masas que levantan con anónima tenacidad esta maravilla llamada mundo. A éste le roban una parcela para amarse.

A ellos dos, mi amor, les envidiaremos algún día esa felicidad que comparten en secreto.

Son los amantes que nos dejó la noche para que desesperemos de nuestra singladura miserable de máscaras, trajes y relojes.

Esta noche retozaron más ávidos, más compenetrados, más alejados de este mundo físico. Sus mensajes de amor quedaron cifrados. Nadie, ni ahora ni nunca, podrá desentrañar el enigma de ese lenguaje íntimo. Los trovadores enmudecerían fascinados de saberlo. Los más dotados arqueólogos venideros llorarán de impotencia sobre la osamenta de su pasión inescrutable.

Pero espera…

Ya la sombra infinita se expande en el firmamento. Ya regresan los ejércitos laboriosos a su descanso tras la dura jornada. 

Ya ellos, los otros dos, ansiando de nuevo volver a esta nuestra joven carne para hacer de las suyas…

26 de diciembre de 2022

David Galán Parro  

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