Estudiando Literatura 2.2: «Una despedida» de J. L. Borges

«Tarde que socavó nuestro adiós»

La tarde debilita el adiós; lo reduce; lo arrincona, en tanto transcurre en el tiempo.

«Tarde acerada y deleitoso y monstruosa como un ángel oscuro»

Acerada, porque la tarde con su despedida inflige dolor como el acero de un cuchillo.

Deleitosa, porque la tarde con su amor presente produce placer a los amantes.

Monstruosa, porque combina los dos contradictorios elementos anteriores: dolor y placer; y se compara con un ángel oscuro porque en esta imagen se combinan también dos elementos contradictorios: la luz inherente a la idea de ángel y la oscuridad.

«Tarde cuando vivieron nuestros labios en la desnuda intimidad 

de los besos»

Están los «labios». Está «la intimidad de los besos». Y luego la relación entre ambos elementos: Los labios viven en el interior de la intimidad de los besos. Podemos decir también: el habitante son los labios; el lugar habitado, la intimidad de los besos. 

También podemos verlo así: los labios son el sujeto de la acción; la intimidad de los besos, el resultado de la acción. En el resultado se contiene el sujeto.

Se ponen en relación elementos contradictorios: los labios son algo que se percibe; la intimidad de los besos es algo que no se percibe.

«El tiempo inevitable se desbordaba 

sobre el abrazo inútil.»

Aquí se insiste en poner en relación elementos contradictorios: el abrazo se percibe; el tiempo, no se percibe.

Nos representamos el abrazo, ahogado, sepultado por el tiempo.

El abrazo es inútil, porque no se va a consumar la unión definitiva entre los amantes.

«Prodigábamos pasión juntamente, no para nosotros sino para la 

soledad ya cercana.»

Prodigar se entiende como producir en abundancia.

La pasión se produce para satisfacción de los amantes o para satisfacción de la soledad ya cercana. En este último caso, se produce pasión en abundancia  porque no se va a repetir el momento. La idea de soledad es contraria a la idea de pasión en tanto que aquella carece de esta.

«Nos rechazó la luz;…»

La luz rechaza a los amantes. 

Los amantes son expulsados de la luz, por la propia luz.

De nuevo en relación elementos contradictorios: la luz, elemento no material; los amantes, elemento material. Y lo inmaterial personificado  dominando sobre lo material.

Lo opuesto a esta expresión podrían ser: «Nos acogió la oscuridad». «Nos devoró la oscuridad».

«…la noche había llegado con urgencia.» Es una expresión equivalente a la anterior en cuanto que representa lo mismo. Ahora expresado de una manera más directa, contundente y definitiva.

«Fuimos hasta la verja…» 

Los amantes se dirigen hacia algo material: la verja. Al igual que otras expresiones anteriores como «el abrazo inútil», «la verja»  es una expresión que nos permite agarrarnos como lectores del poema a algo sensible frente a otras expresiones que son más abstractas; y esto nos permite a su vez a partir de una sola parte del lugar, «la verja», crear una representación interna de la totalidad del lugar.

«…en esa gravedad de la sombra que ya 

el lucero alivia.»

La expresión esperada sería «grave sombra». Pero esta expresión se transforma en «gravedad de la sombra». Se ha convertido en sustancia el atributo «grave» convirtiendo algo sensible, «grave sombra», en algo abstracto, «gravedad de la sombra».  Por «gravedad» entiende el diccionario de la RAE «enormidad, exceso». Con este recurso se intensifica aún más la representación de la oscuridad. Pero se habla de un exceso de sombra que tiene la particularidad de ser reducido por el lucero que brilla en el firmamento. Una oscuridad no plena, suavizada, atenuada. Y vemos pues también aquí que Borges pone a interactuar los elementos abstractos, «gravedad de la sombra», con un elemento no abstracto, «el lucero».

«Como quien vuelve de un perdido prado yo volví de tu abrazo.»

«Como quien vuelve de un país de espadas yo volví de tus lágrimas.»

Estos dos versos, considerados como una unidad, contienen un paralelismo; y considerados, individualmente, contienen una comparación y un hipérbaton.

Estudiamos ya el paralelismo y el hipérbaton en ellos, ahora estudiaremos la comparación. ¿Qué semejanza pueden tener los elementos comparados de la primera pareja, «prado» y «abrazo»? El «prado», lo imaginario, en tanto fuera de escena, y el «abrazo», lo real, en tanto dentro de escena, producen en el amante sosiego, descanso, placer, acogimiento. Además el adjetivo «perdido» añade la idea de tristeza y abandono.  ¿Qué semejanza pueden tener los elementos comparados de la segunda pareja, «país de espadas» y «lágrimas»? El «país de espadas», lo imaginario, en tanto fuera de la escena de la despedida, y las «lágrimas», lo real, en tanto dentro de la escena de la despedida, producen en el amante dolor; además hay que reseñar la similitud en la forma entre la imagen de una espada y de una lágrima.

«Tarde que dura vívida como un sueño 

entre las otras tardes.»

Ahora se vuelve a la idea de «tarde», pero no como experiencia, sino como vivo recuerdo. Su viveza se resalta con la comparación. La viveza es lo que hace semejante el elemento imaginario, fuera de escena, «el sueño», con el elemento real, dentro de escena, «el recuerdo de la tarde».

«Después yo fui alcanzando y rebasando 

noches y singladuras.»

«Alcanzar» presupone esfuerzo para llegar a un punto.

«Rebasar» presupone superación.

En estos dos versos se representa la dificultad de superar el dolor.

«Noches» como elemento discreto contenido en una magnitud temporal.

«Singladuras» como elemento contenido en una magnitud espacial. En la idea «singladura» se alude la idea de «mar».

10 de septiembre de 2022

David Galán Parro

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