Eva

1 Todas las mañanas de verano le despertaba igual… Las leves pisadas  zangoloteaban primero sobre la llanura desnuda de su barriga y su pecho; después le hormigueaban el cuello, ascendían del gollete al mentón lampiño y, allí encaramadas, se quedaban quietas, expectantes. Él jugaba al durmiente con los ojitos apretados. Entonces reanudaban la marcha, sorteando […]

El fracaso útil

El profesor pregunta. El pequeño alumno duda. Tiene miedo a que su equivocación incite la risa de sus compañeros.

Lejos de ellos, en un antiguo museo sobre ciencia en la ciudad alemana de Munich, las fotos de los primeros hombres que intentaban elevar sus bicicletas aladas movidas por el simple pedaleo. Su ingenio y valor a prueba. Fotografías de intentos fallidos.

El profesor pregunta: «¿No merecen estos hombres el aplauso de la humanidad presente y venidera?» La respuesta de los niños es unánime: sí.

Y en la vida futura de sus pupilos, ¿Acaso no vendrá el desengaño amoroso, el examen desaprobado, la estéril entrevista laboral antes de sus conquistas perdurables?

Y la humanidad entera ¿Acaso no ensaya ahora el advenimiento del socialismo con repetidos fracasos?

¡Ah! Esos apasionados e ingenuos precursores que pedaleaban para volar… 

2018

David Galán Parro

Estudiando Literatura 2.3: «Una despedida» de J. L. Borges

Concluyendo: Del poema «Una despedida» podemos aprender lo siguiente:

1. El poema contiene una escena; en particular, la despedida de unos amantes. Puedo entender que habrá poemas que cuentan historias, otros que contienen escenas y otros que no tengan ninguno de los dos elementos anteriores.

2. Hay elementos que son necesarios para construir la escena: tarde, adiós, labios, besos, abrazos, noche, verja, lágrimas… Hay elementos que no son necesarios para construir la escena: socavamiento, ángel oscuro, desbordamiento, prado perdido, país de espadas, sueño, singladuras,…

3. Economía de medios: Con una palabra, «verja», basta para representar el lugar donde acontece la escena.

4. El carácter poético del texto surge: 

a) Relacionando elementos necesarios para construir la escena con los no necesarios para construirla: La tarde socavando el adiós, la tarde comparada con un ángel, el desbordamiento del tiempo sobre el abrazo, los amantes prodigando pasión para la soledad que se avecina, la luz rechazando a los amantes, la gravedad de la sombra,…

b) Relacionando los elementos abstractos con los elementos concretos: los labios (concreto) viviendo en la intimidad de los besos (abstracto), el tiempo (abstracto) desbordándose sobre el abrazo (concreto), la luz (abstracto) rechazando a los amantes (concreto),…

c) Usando el recurso de la personificación y luego haciendo que estos elementos personificados impongan su voluntad sobre los elementos con voluntad natural. Papel activo de los elementos personificados y papel pasivo de los personajes. Ej: la luz rechazando a los amantes.

d) Sustantivando lo que es accidental para hacer aparecer un elemento abstracto que puede tomar un papel activo o puede intensificar un aspecto de la representación. Ej: la gravedad de la sombra.

17 de septiembre de 2022

David Galán Parro

Hoy, tú eres

Antes eras, pero por medio de otro. Eras él viviendo en ti. El dos en el uno. Él y tú en el tú. Encadenado a la mano que te daba de comer, te negabas a ti. El tú se quedo huérfano de ti. Eras y no eras. Frente al espejo, tú. En el espejo, él. Eras su imagen proyectada en ti. Eras pura e ideal semejanza. 

Pero hoy, tú eres. Palabra fundida que se clava y ahonda, que recorre y se extiende en mi conciencia. Ahora te reconozco en mí. Ahora me reconozco en ti. Comparto mi tiempo en instantes de ti, izándote en mi presente, conviviendo en mi identidad y haciéndome tú. Yo, por medio de mí, en ti. Tú, por medio de ti, en mí.

Tú, ya por siempre. Cabalgando sobre el viento de poniente que te lleva a la libertad deseada. Así, tú, hoy. Abriendo caminos libres hacia un futuro que nos empeñamos en hacerlo posible. Así, tú, hoy. Presencia vibrante que me impulsa a crecer sin desiertos ni vacíos, sin sentirme huérfano de besos y palabras. 

Así, tú, hoy. Te has ofrecido en una visión diáfana, más acertada que hasta hoy. Hoy te conozco en mí y me fundo en ti. Hoy voy desde el mí al todo tú, por siempre y en todas partes de ti. Hoy tú eres, naciendo una vez más. Hoy te has moldeado a ti mismo y has conquistado tu nombre, que yo hago mío.

Arinaga. 8 de septiembre de 2022

Ramón Galán González